Deja que todo el peso de su cuerpo se recueste a uno de los marcos de la puerta y se queda mirándome fijamente. Esta vez hay algo diferente a él, no viene con la misma actitud de hace un rato. Ya su rostro no está contraído, se nota más relajado.
- Paola, disculpa por la forma en la recién te traté, no fue justo de mi parte
Hace silencio esperando que una respuesta salga de mi boca, pero no le digo nada, simplemente me quedo mirándolo también, decidiendo si debo perdonarlo tan pronto o no.
-