Estamos casi toda la mañana con mi padre. Quise hacerle compañía todo el tiempo que pude. En ocasiones lo extraño mucho, sobre todo cuando tiene bastante trabajo y nos puede visitar poco.
El viaje hacia la casa comienza silencioso, ni Robert decía una sola palabra, ni yo tampoco. Temo mucho decir algo y arruinarlo todo. Prendo la radio porque tanto silencio me está incomodando ya.
- Debo decir que has cambiado mucho –me dice Robert al fin
- ¿Qué? ¿A qué te refieres?
- Tu padre dijo que eras