Valeria
Una tregua.
Las palabras de Alessandro se repiten en mi cabeza una y otra vez, pero todavía no puedo creer que haya pasado.
Y mucho menos que justo ahora me encuentre poniéndome un hermoso vestido veraniego porque al parecer la tregua incluye el turismo en la luna de miel.
Me doy una última mirada en el espejo y no puedo contener la sonrisa que se forma en mi rostro al ver mi reflejo.
Por poco no me reconozco. Mi cuerpo ya no se ve tan insanamrnte delgado y mis mejillas sonros