Han pasado unos días desde que Valeria me lanzó ese desafío de “enamorarla”, y lo admito, estoy completamente fuera de mi elemento.
Nunca me consideré un hombre fácil de intimidar, pero esta vez… algo en su forma de mirarme, en su exigencia firme pero justa, me desarma. Estoy perdido. No sé qué hacer, cómo empezar. Es como si todo lo que creía saber sobre conquistar a alguien se hubiera evaporado, dejándome solo con un nudo de ansiedad en el pecho.
Estoy en mi despacho en casa hablando con Matt