Mis compañeras de trabajo y otras conocidas hablaban sobre lo difícil que era conocer a los padres de sus parejas. Solían comentar mucho sobre los nervios que estrés que sentían antes de conocerlos y cuando lo hacían a algunos les iba bien y a otros mal, en el sentido que los padres querían una pareja perfecta para sus hijos. Claro que esos ya eran asuntos más personales de cada familia.
Hubo un tiempo en que sentí envidia de eso ya que no tenía pareja. Sin embargo, cuando decidí mantener este