Debo decir que la conversación se tornó extraña, al menos para mí. Austin me tenía bien abrazada y el resto no parecía importarle. Gretel, supongo, asumió que lo que veía era parte de nuestra actuación y Theo, bueno, el simplemente pensaba en que Austin y yo estábamos casados.
—Iré por otro jugo. — Soltó entonces mi amiga levantándose de su asiento, en seguida Theo la siguió y no hice más que reírme. Parecía un perrito fiel siguiendo a su dueño.
—¿Te encuentras bien? — Miré a Austin quien parec