Capítulo 38

Rebeca

Jean apretó mi mano tan fuerte, que sentí como se quebraban mis huesos, lo hizo para tratar de intimidarme.

—¡Esto es absurdo! Mi esposa nunca se presentó ante un juez a presentar la demanda, están mintiendo.

—Tiene razón señor Page, ella no se presentó a solicitar el divorcio personalmente, porque usted la tenía encerrada en su casa, como a una prisionera, pero yo soy su representante legal

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