Sé que él había dado instrucciones para que nadie me tocara en la manada. Me dio el derecho de ciudadanía y ya nadie me vería como una esclava, pero debo trabajar para alimentarme. Fui en dirección contraria, hacia el mercado. En el mercado debe haber algo que pueda hacer.
Una vez allí, las primeras personas que vi fueron la señora Teresa y Erika. Erika me lanzó una mirada asesina y, si los ojos fueran lanzas, me habría hecho pedazos. Parecía que quería decirme algo, pero su madre se la llevó a