MILDRED
La cabaña de Odín parecía tan descuidada como la cueva. Estoy acostumbrada a la opulencia, adornada con oro, linos reales, pieles y cuero fino. Estos rotos y desgastados sacos de dormir me hacían doler los huesos. Sin embargo, opté por mantener oculta mi verdadera identidad, por ahora. Odín no tenía muchas tierras y vivía solo en esta humilde morada. Parecía un poco indeciso a la hora de invitarme a su casa.
"No es gran cosa, pero aquí estarás a salvo", me aseguró.
Sonreí y miré a mi