Cuando Santiago alcanzó al hombre lo tomó del cuello mirándolo con furia. Casi no lo reconocía lucía tan distinto a la última vez que lo vio
—¡Al fin nos volvemos a encontrar! —exclamó Santiago
Michael Jones le rehuía la mirada, estaba más delgado, demacrado y avejentado que hace cinco años. Su cabello rubio era mucho más claro, y había arrugas debajo de sus ojos y en su frente
—. Mírame a los ojos. ¿Puedes actuar como un hombre de honor?
Michael tuvo que sostener la mirada de Santiago, cuyo