—¡No entiendo ni una caca apestosa de lo que sale de su boca! —le grité muy enfadada al oficial frente a mí—. ¡Quiero un abogado de mi país! ¿Me está escuchando?
El oficial continuó hablándome en su idioma, pero yo no entendía nada de lo que me decía.
—¡Ya le dije que no entiendo nada de lo que dice, Maldición! —desesperé—. ¡Quiero ver a James! ¿Dónde está James? ¡¡Jamessssss!! ¡¡Jamesssssss!!
Comencé a gritar, ignorando al oficial, enseguida, este se fastidió de mí y se marchó.
—¡No, por favor