No usaba camiseta, su musculoso torso desnudo, saludaba a la multitud de personas, quienes estaban más que felices de escucharlo cantar.
Me abrí paso entre los demás y me posicioné hasta quedar en el frente, mi mirada se encontró con la de Amin y él de inmediato me reconoció, me sonrió mientras que yo comenzaba a mover mis caderas al ritmo de su canción.
En los próximos minutos, lo observé saltar y moverse de un lado a otro, enseguida, se colocó en cuclillas frente a mí y cantó la última frase