Capítulo 41. |Un despido justificado|
Jamie no se podía creer lo que estaba escuchando, «¿Despedido?», este arrugó su ceño, se levantó de su silla y siguió mirando a Max.
—No puede despedirme. —fue lo primero que dijo. —He trabajado por años para esta empresa, no puede venir solo a despedirme por qué le dije a esa vieja loca sus verdades.—Max tensó su mandíbula con fuerza al escuchar como había llamado a Emma.
—Más respeto para la señorita Spencer, señor Stevenson. —Jamie arrugó su ceño.
—¿Respeto? Esa mujer es el mismísimo diablo