Capítulo 25. |Una reunión|
Emma llegó molesta a la empresa, no se podría creer que Max hubiese llegado a un desayuno de trabajo solo porque sí, pero se recordó que él había entregado ese cliente y claro, él era el dueño de la empresa. Ladeó su cuello y lo masajeó cuando se sentó en su silla, la tensión en ella era mucha. Así que se enfocó en trabajar y poner su mente en ese tema una vez que terminara, pero media hora después, Max había citado a Emma en la oficina principal.
—¿Está todo bien?—preguntó la señora Byrne al