Capítulo 23. |Una confesión inesperada|
Max no dejó de sonreír cuando llegó al edificio de su departamento, metió la mano en el bolsillo de su pantalón y acarició la tela de encaje. Repasó una y otra vez lo que habían hecho en el cubículo del servicio de caballeros de aquel bar, sería sin duda, material para recordar cuando no la viese. Cuando las puertas del elevador se abrieron, ya tenía en su mente la rutina que haría, ducha y a la cama. Le había enviado un mensaje de texto a Emma preguntando si había llegado bien, de inmediato res