CAPÍTULO 34
Bianca
Mis dedos temblaban mientras me abrazaba a mí misma, tratando de contener un frío que no venía del aire acondicionado, sino del miedo. No temía por mi integridad física, sino por las vidas que se estaban desmoronando a mi alrededor por mi culpa. Sofia. Lupe.
Sofía ya no estaba. La imagen de ella siendo arrastrada hacia quien sabe donde. ¿A dónde la llevarían? Y luego estaba Lupe.
De pronto, el sonido de las botas pesadas contra el pasillo hizo que mi corazón se saltara un lat