CAPÍTULO 16
Bianca
Nunca me había sentido tan nerviosa en toda mi vida.
— Te ves preciosa, Bianca —susurró Lupe, ajustando la cremallera del vestido con una delicadeza que me recordaba a una madre que nunca tuve.
— Es extraño, Lupe —confesé, mirando mi reflejo aún borroso—. Mi padre nunca me dejó acercarme a ningún hombre. Los pocos que intentaron hablarme en las galas benéficas desaparecían después de que él los miraba con odio. Él decía que yo era su tesoro más preciado, pero ahora entiendo