Valeria tragó saliva, su mente trabajando frenéticamente para encontrar una salida. Sabía que no podía hacer esto sola, pero tampoco podía exponer a Daniel, al menos no todavía.
—Está bien —dijo, su voz firme, aunque temblorosa —. Lo haré. Pero necesito tiempo.
Isabel sonrió con satisfacción, mientras Lucas la miraba con una mezcla de aprobación y desafío.
—Perfecto —dijo Isabel suavemente—. Te daremos un par de días, pero no más. Después de eso, esperamos resultados.
—Solo le damos hoy, tu sab