Sin saber el motivo por el cual su esposa está molesta, Imanol se fue a descansar. No ha vuelto a pensar en la posibilidad de que aquel hijo que le quieren hacer pasar como suyo sea así, él está seguro de que no tiene nada que ver en ese asunto porque nunca se acostó con ella.
—Mi amor, no quiero que cocines, saldremos a almorzar dentro de un rato. —Gritó desde la habitación.
—¿Qué has dicho? —pregunta ella, abriendo la puerta. Ha escuchado muy bien, pero siente que ya no puede aguantar más su