Mundo ficciónIniciar sesiónChiara se removió entre los brazos de Enzo, girando para quedar frente a él, quien estaba aferrándose a su cuerpo, como si tuviese miedo a perderla.
—Enzo, se hará tarde para que vayas a la oficina —murmuró de manera suave y cálida, renuente a separarse de ese calor tan maravilloso; pero debía por lo menos intentar despertarlo.
—No iré a la oficina Chiara, tengo planes para ti y







