Capítulo 46
Marina
Las horas pasan demasiado rápido, tanto que me parece mentira que tan solo ayer estaba en el centro comercial y luego acompañando a Diego en su partido de fútbol con toda la familia.
Aún recuerdo todas las risas, gritos y las deliciosas hamburguesas que fuimos a comer después del partido.
– ¿A qué se debe esa maravillosa sonrisa? – me pregunta Sabrina, ya que ella me está ayudando a arreglarme en su habitación.
– No es nada, solamente me estoy acordando de la tarde de ayer.