El corazon de Alexander dio un pequeño brinco, mientras no podia evitar contener una sonrisa que lograba iluminar su mirada verde esmeralda.
Aquel hermoso y apuesto hombre se quedo petrificado, estatico, olvidando por completo que se suponia que debia hacer.
Selena rio con suavidad, mientras comenzaba a servir la comida en el plato de ambos.
—¿Que se siente?—pregunto Alexander en tono bajo.
—¿A que te refieres?—dijo la bella prostituta mientras probaba un bocado de la deliciosa comida.
Las meji