Al oir aquellas palabras, Selena se quedo paralizada de miedo. Disparar. Alexander habia hablado de aprender a disparar con tal diligencia que sintio como todo su cuerpo se contraia de miedo, al recordar otro momento en su vida, donde la violencia habia tenido pase libre a la mas deprabadas y horrorosas cosas.
—No digas algo asi—comenzo a decir la bella prostituta con los dientes apretados—. Ni por un instante vuelvas a decir algo asi.
El hermoso millonario de cabello dorado pestaneo un par de