Cuando Alexander abrió finalmente los ojos, demoró varios minutos en comprender dónde se encontraba. Su cabeza le daba vueltas, mientras que sentía su cerebro a punto de estallar. El había experimentado un millón de veces aquellos efectos como para no reconocer que se trataba de los efectos colaterales de beber alcohol en exceso.
Luego de frotarse la cien con dificultad, al cabo de algunos segundos comprendió que estaba en el baño de su apartamento.
El hermoso hombre de mirada verde y cabello d