Un impulso interior quiso hacer que Selena esbozara una sonrisa triunfante, mientras Alexander exhibía la chequera de cuero oscuro en lo alto, como si se tratase de una espada.
Irina, unos pasos detrás de la bella prostituta de cabello rojizo, se quedó lívida, con los ojos bien abiertos y los labios separados, incrédula viendo todo lo que ocurría ante sus ojos.
Como si aquello no fuera real, simplemente una alucinación.
Después de todo, ¿Que tan lógico era que tú mejor amiga consiguiera un herm