Selena estaba a unos cuantos pasos de los dos hombres, pero incluso con las columnas de humo interponiéndose en su campo de visión, y la oscuridad intentando devorar con desesperación cada ápice de luz que se filtrara del exterior, ella podría haber jurado que el rostro de Maleck palideció un poco ante la amenaza de Andrew.
Por su parte, el hermoso hombre de cabello oscuro y mirada tan fría como el hielo no se inmuto. El simplemente permaneció erguido como una estatua de piedra, observando a su