La música del bar se filtraba entre risas y conversaciones animadas, creando el ambiente perfecto para una charla entre viejos amigos. Damián y Alexandro se sentaron en un rincón apartado, rodeados de luces tenues y el murmullo de fondo.
Aunque la atmósfera era relajada, la tensión en el aire no podía disimularse.
Alexandro tomó un sorbo de su trago sin apartar la vista de la barra. Su expresión era inescrutable, pero Damián, siempre perceptivo, lo observaba con una sonrisa juguetona.
—Tienes c