Teo depositó un beso en el vientre de Hannah antes de cubrirla con su camiseta. Luego se acomodó a su lado, de costado, con la mano extendida sobre su abdomen. Parecía haber desarrollado una obsesión por tocar su vientre, especialmente después de haber pasado un tiempo lejos de ella.
Durante aquellas semanas, Hannah había pasado por algunos cambios. Su vientre había crecido; a sus catorce semanas de embarazo, sus hijos ya comenzaban a darse a notar. Sus senos también estaban más turgentes.
—Me