Naomi sintió un cosquilleo en las piernas. Al principio no le prestó demasiada atención, todavía adormilada por el calor del sol y el sonido relajante del mar. Pero la sensación continuó.
Cuando abrió los ojos, encontró a Ethan inclinado sobre ella, dejando besos suaves a lo largo de sus piernas. Una sonrisa somnolienta se extendió en sus labios.
—Veo que mi bella durmiente despertó —murmuró él.
Fue subiendo lentamente por su cuerpo, dejando un rastro de besos sobre su piel. Al llegar al borde