Colton agradeció al mesero cuando dejó el plato frente a él y tomó los cubiertos para empezar a comer. Alice llegaba tarde, pero esta vez no estaba de humor para esperarla. Llegaría cuando tuviera que llegar, y él no pensaba prolongar su almuerzo por eso.
—Colton —escuchó a su espalda.
Alzó la mirada y encontró a Alice de pie junto a la mesa, regalándole esa sonrisa llena de encanto y carisma que la caracterizaba. En otra ocasión, habría respondido de inmediato, casi por reflejo; sin embargo, e