—Te ofrezco un veinte por ciento más de lo que ellos te ofrecen —dijo Ethan.
—¿Qué?
Naomi miró por encima de su hombro y luego regresó la vista a él. Estaba casi convencida de que en los últimos minutos había entrado en otra dimensión o, quizás, se había quedado dormida después de comer y estaba soñando.
Pero Ethan se veía demasiado real para tratarse de un sueño, así que descartó esa posibilidad.
—¿Me estás ofreciendo trabajo?
—Así es.
—No esperaba esto. Había llegado a asumir que no me contr