—¿Tú qué? —replicó Adeline, cortando a Claude Steele—. Soy la arquitecta y estoy aquí para firmar un contrato. Será mejor que lo entiendas de una vez.
No era solo el tono firme; su mirada era penetrante, cargada de una determinación que Claude no recordaba. Al recordar sus años junto a Damian, cuando ni siquiera una secretaria la respetaba, una punzada de amargura le golpeó el pecho. Adeline alzó la voz, atrayendo las miradas de todo el personal de la Oficina Ejecutiva.
Al ver que la situación