De vuelta en la seguridad de su estudio, Adeline Vance se sirvió un vaso de leche. El hambre le recordaba que la cena en la villa de los Vance había sido un desastre absoluto. Con el corazón todavía encogido por la actitud de su abuela, marcó el número de Ivy.
—¿Estás en una discoteca? —preguntó Adeline al oír el bajo retumbando al otro lado. —En el Velvet Club —respondió Ivy con energía—. Deberías venir. Tenemos que brindar: Sebastian me confirmó que Everglow pasó la primera fase. ¡Por cierto! Damian Thorne y Sienna estuvieron aquí hace un rato. Se fueron hace media hora, pero verlos me revolvió el estómago. ¿Es que no pueden despegarse ni un segundo?
Adeline soltó un suspiro cansado. —Los acabo de ver en la villa de los Vance. —¿En la villa? —Ivy se puso seria—. ¿Qué hacías ahí? ¿Fuiste a ver a la señora Vance?
Mencionar a Gloria hizo que Adeline sintiera una punzada de dolor. Había creído que su abuela la amaba incondicionalmente, pero ahora entendía que, para Gloria, el linaje Van