Fiona no detuvo sus ataques contra Sienna: —Espero que de verdad te duela el corazón, Sienna. Si murieras de dolor ahora mismo, habría una persona repugnante menos en este mundo.
Damian se puso de pie, ignorando el veneno de Fiona, y miró fijamente a Sienna. —¿Cómo se lastimó? —preguntó con voz gélida.
Sienna pareció querer hablar, pero se detuvo en seco, limitándose a mirarlo con esos ojos inundados de lágrimas, intentando proyectar una imagen de fragilidad absoluta. Adeline, por su parte, no