Valentina estaba confundida, mirando la pantalla de su móvil con el ceño fruncido. —¿Por qué me pides que pregunte eso, tío? ¿Acaso la tía Adeline no va a venir mañana a la celebración del cumpleaños del bisabuelo Rupert?
Brielle, sentada al otro lado de la mesa, no pudo soportar la escena. Apartó la vista e intercambió una mirada cargada de significado con su marido. Le resulta patético que la relación de Damian con Adeline fuera tan precaria que él tuviera que usar a su sobrina de siete años p