Así que, después del trabajo en la obra, Adeline se saltó la cena y condujo de regreso a la ciudad. Cuando llegó a casa de sus abuelos maternos, la pareja de ancianos se sorprendió gratamente al verla aparecer a esa hora.
Paulina la estrechó entre sus brazos. —Adeline, cariño, ¿qué te trae por aquí de forma tan repentina? —¿Ya has cenado? —preguntó Collin con una sonrisa—. Si no, siéntate con nosotros.
Adeline admitió que no había probado bocado, así que la asistenta, Miranda, le preparó un sit