Courtney leyó el mensaje y, al igual que Sienna, se sintió a la vez sorprendida y deleitada. —Si Claude lo vio con sus propios ojos, entonces no hay duda. ¡Ja! Lo sabía. Adeline y su madre nunca tuvieron ni una pizca de encanto femenino. Jamás podrían retener a un hombre de ese calibre.
—Así es, mamá —asintió Sienna con suficiencia—. Damian no es como Jacob; él no depende de nadie. El Patriarca y su madre lo obligaron a casarse con esa mujer, pero en cuanto tenga la oportunidad, se deshará de e