—Tía Adeline, si no te gusta el tío Damian, ¿por qué te casaste con él? —preguntó Valentina con la inocencia punzante de un niño—. Mi mamá dice que solo las personas que se aman de verdad deben casarse. Mi mamá y mi papá se aman, por eso están juntos.
Adeline se quedó sin palabras ante la lógica aplastante de la pequeña. Damian la miró fijamente y dejó escapar una risita suave, casi imperceptible. Para Adeline, ese sonido fue como una bofetada de burla. Con el rostro endurecido y la voz gélida,