—Aunque ya no se sienta mareada, le recomiendo ir a lo seguro y quedarse dos días más en observación —insistió el médico con tono paternal.
Adeline sacudió la cabeza con determinación. —Ayer no tuve ni un solo desvanecimiento, y hoy me he despertado sintiéndome perfectamente. Si noto el más mínimo malestar, le prometo que volveré de inmediato.
Ante su firmeza, el médico no tuvo más remedio que firmar el alta. Helena recogió las maletas de Adeline y, mientras caminaban por el pasillo, preguntó c