Adeline sabía que Damian tenía un punto legal difícil de rebatir, pero su frustración era mayor. Le sostuvo la mirada con una frialdad cortante: —Damian, rompiste tu promesa. Gerald aún no ha redactado el nuevo acuerdo de divorcio. Si no lo tienes listo para mañana, no me culpes si decido no guardarte las apariencias delante de tu abuelo.
Los ojos oscuros de Damian se clavaron en ella, intensos y gélidos. —¿Es divertido mencionar el divorcio en cada frase, Adeline? ¿Realmente quieres terminar c