—Eileen, necesito hablar contigo ahora mismo a solas —dijo Sienna con una urgencia que rayaba en la desesperación.
Sienna no tuvo más remedio que girarse hacia Lauren con su mejor máscara de falsa humildad: —Señora Lauren, mi prima está absolutamente aterrorizada por el trato de los oficiales. Voy a consolarla un momento para que no pierda los nervios.
Lauren frunció los labios con un desdén evidente y no dijo nada, permitiendo que se alejaran. Sienna y Eileen buscaron rápidamente un rincón ap