—Le pregunté a un médico. Estas cosas no siempre son precisas, así que es mejor hacerse una revisión en un hospital. Pero como te niegas a ir, tendremos que usar estas por ahora.
Mientras hablaba, Damian cerró la puerta de la habitación y le entregó las dos cajas de pruebas de embarazo a Adeline. Ella las miró con desdén, pero no hizo el ademán de tomarlas.
—No hace falta. Ya me hice la prueba. No estoy embarazada. Damian sonrió con escepticismo. —No te creo. Muéstramelo.
Adeline recordó que te