Por Elizabeth
Estoy realmente desorientada, cuánto más la observo, menos puedo creer que mi marido me haya dejado por ella.
-Por tu culpa no nos casamos todavía.
Insiste.
La miré nuevamente con una sonrisa.
Si esta es la mujer por la que me cambio, ya debe estar arrepentido y por lo que ella me dice, él no debe estar enterado que vino a verme.
Sino, no hablaría de los papeles del divorcio.
-Señorita, le pido que se retire, no tenemos mucho de qué hablar usted y yo.
Esta mujer no puede ser la qu