JOHN
Estaba acostado, experimentando la calma antes de la tormenta, con mi mujer, abrazada a mí, buscando mi calor, como siempre.
Mi mente se debatía entre el despertar y la somnolencia, por la increíble noche de sexo que habíamos tenido.
Solo que no habia podido explayarme todo lo que quise, estar en una casa que no te pertenece, donde cualquiera puede oír los gritos de placer, me cohibieron un poco.
- Mmm, buen dia cariño.
Ella besó mi cuello y su mano se deslizó hacia mi bulto inerte,