Capítulo 38.
SCARLETT
¡Que brusco había sido! Mi intimidad me dolia un poco al caminar, sin embargo lo disfruté muchísimo.
Esa noche reviví en mi mente una y otra vez lo que había ocurrido y no me arrepentía.
¡Oh dios! ¡Cómo me habia hecho sentir!
Mi tía sonrió cuando me vio llegar, me dijo que mis mejillas estaban sonrojadas y me veía algo despeinada.
- Aún hay esperanza - murmuró.
Yo no pensaba lo mismo, sabía que esto solo había sido un desliz para ambos, el deseo entre nosotros siempre habia sid