Me sentí éxtasis, recorrer su cuerpo de nuevo y sentir su piel fue una sensación inexplicable, pero justo cuando me decidí a desabotonar su camisa, para sentir su piel cerca de la mía, se apartó de mí rápidamente como si volviera en sí, y se arrepintiera.
—! Qué estoy haciendo! — Exclamó dando la vuelta, tomando su saco y poniéndoselo rápidamente, antes que atravesara la puerta le grité:
— Ojalá fuera una de esas malditas prostitutas que te encantan — Y empecé a llorar, había sido una idiota