Ella le dió la espalda y el la abrazó, agarrando su culo precisamente. —Mi lugar para vivir es aquí dentro — le susurró él en su oído. —Te juro que dices las cosas más románticas Johnny— respondió ella con ironía y se encontró siendo alzada en andas por el jugador, que la llevaba a la cama. —Puedo ser romántico si quieres ...— murmuró antes de darle un beso, ya la había recostado y él se había puesto sobre ella mientras se frotaba. Ella no pudo evitar gemir. A quien engañaba, ya la puntita no l