Franco:
—Desembucha ya —exige la peliroja de piernas cruzadas mientras bebe un cóctel.
—No es nada que no te hallas imaginado ya —le contesto y me acerco a ella para que me arregle el nudo de mi corbata— no lo ajustes tanto, la vez anterior casi me ahogo.
—O sea que tienes una especie de obsesión con la cubana ¿No? —dice y deja a un lado su bebida, se dedica a anudarme la corbata y cuando termina me palmea el pecho.
—No exageremos, quiero conocerla y quizá algo más luego —me encojo de hombros y