- ¿Por qué no? - preguntó Helena claramente confundida.
- Helena, se decepcionaría de mí si lo supiera. - Amelia intentó restarle importancia, pero Helena ya se daba cuenta en el acto.
- Creo que eso es muy poco probable, Amelia. Siente verdadera adoración por ti. - replicó la señora Smith. - ¿Qué más ocultas?
Aquella pregunta cogió a Amelia por sorpresa. Helena era una mujer muy perspicaz y no sería tan fácil engañarla.
- Helena, le quiero. - Respondió ella, respirando hondo mientras miraba ha