Capítulo Treinta y siete

Necesitó toda su fuerza de voluntad para no salir corriendo. Tenía la cara pálida y temblaba, cosa que notaron Benjamin y William.

Ben se detuvo frente a ella, apoyándola, y cuando Barth se acercó, se puso delante de Amelia para protegerla.

- ¿Qué haces? ¡Quiero ver a mi prometida! - Barth habló enfadado mientras se detenía delante de Benjamin.

- Ella no es tuya en absoluto, Bartholomew. - Benjamin la defendió, ocultándola.

- ¿Ben? ¿Qué estáis haciendo? - preguntó Dylan sin comprender.

El alcal
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olgaUh Que corto
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